Descripción de caso
Un artículo publicado en el diario digital MendozaPost en
abril del 2024 presenta las historias de Sofía (20), Melisa (30) y Estela Maris
(40), tres mendocinas que retoman la escuela secundaria luego de años de
interrupción de sus trayectorias educativas.
A medida que la redacción avanza podemos conocer las razones
personales que las motivan a regresar, principalmente vinculadas a querer ser
un ejemplo para sus hijos, brindar un motivo de orgullo a sus padres y
finalizar una etapa como una deuda pendiente consigo mismas. También se indica
que una de ellas tiene deseo de llegar a ser profesora de historia. Todas son
madres, trabajan durante jornadas laborales extensas y cuentan con un entorno
familiar que en la actualidad las respaldan y acompañan para que puedan
completar su escolaridad secundaria.
De las razones de la interrupción de sus trayectorias poco
se informa. Solo en el caso de Sofía se indica que dejó la escuela tras haber
repetido 4 veces el primer año, lo cual la desmotivó a continuar.
Finalmente se identifica estas experiencias como ejemplos de
resiliencia, voluntad y esfuerzo.
Nota completa: https://www.mendozapost.com/sociedad/volvi-a-la-escuela-despues-de-20-anos-tres-historias-de-resiliencia/
Romantizar el esfuerzo personal e invisibilizar factores sistemáticos de exclusión
Desde la perspectiva
de Terigi, pensar las trayectorias implica reconocer que el tránsito del sujeto
por la vida escolar y las situaciones que atraviesa, tienen una explicación
sistémica no individual. Nos invita a analizar qué factores situacionales como
normativas, planes de estudios y horarios, entre otros, inciden el camino por
el sistema educativo de esa persona. Estos componentes nos ayudan a
preguntarnos, por ejemplo, por qué Sofía repitió cuatro veces el primer año.
Desconocer factores socio económicos o de salud que dificultan en avance
“ideal” dentro del recorrido gradual de los planes de estudio.
Suponer (y
repetir desde el discurso) que abandonar, permanecer o retomar una trayectoria
escolar depende exclusivamente de las condiciones subjetivas (como interés,
motivación edad) nos priva de pensar en las condiciones institucionales del
sistema escolar y las condiciones estructurales extraescolares como las
condiciones socioeconómicas de las familias.
Por lo tanto,
caemos en el reduccionismo que impide que tengamos una visión integral que
realmente abra posibilidades de garantizar el derecho a la educación.
Claramente el
esfuerzo personal es válido y respetable, pero no es suficiente cuando las
condiciones no están garantizadas. Querer no siempre es poder. Como docentes y
actores del sistema educativo, también desde los medios de comunicación,
tenemos la responsabilidad de transformar nuestra mirada, apartarnos de estos
enfoques meritocráticos y mínimamente utilizar palabras que construyan
discursos más democráticos.
Modelos de estado
En cuanto a los
modelos de estado, en estos casos, podemos observar diferentes momentos. Por un
lado, la actualidad que se constituye como el escenario de regreso escolar. Por
otro, los años en los que se interrumpieron las trayectorias de las mujeres. En
la actualidad estamos frente a un estado de característica liberal, donde
incluso se vuelve a poner en discusión la educación como derecho. En cuanto a dos
décadas atrás (2001-2015), estábamos frente a un modelo de estado de “desarrollo con
inclusión social”, pero que, evidentemente
si bien fue un período de fuertes políticas públicas y de desarrollo social con
su impacto en la educación, tampoco pudo dar respuestas a todos los sectores.